lunes, 11 de marzo de 2013

En órbita


La sombra de don Belisario  (1/2)

Ery Acuña Meneses
El próximo 25 de abril se cumplen 150 años del natalicio del héroe más renombrado que ha dado Chiapas a la República Mexicana: don Belisario Domínguez Palencia. Llena de anécdotas, su vida es un umbral de episodios fascinantes y mitos legendarios, como el de su bendita lengua, que nadie ha podido comprobar que le fue cortada después de ser asesinado aquel fatídico 7 de octubre de 1913, por órdenes del dictador Victoriano Huerta.
 

Hoy, en el marco del Centenario de su muerte, su nombre es encumbrado con sobrados atributos por la clase política, pero con un sentido improvisado y desprovisto de contenidos profundos que permitan valorar la vasta dimensión de su obra.  
 
Las anécdotas que rodean su vida podrían abarcar un libro entero: casó con su prima hermana, Delina Zebadúa Palencia, fue bautizado el mismo día en que nació pero apuntado en el Registro Civil hasta los 29 años de edad, aprendió francés siendo un niño, fue hijo de un luchador liberal, don Cleofás Domínguez Román (quien perdió la pierna en un combate contra los imperialistas de Maximiliano), sobrino de Pantaleón Domínguez, gobernador de Chiapas, y nieto de un vicegobernador, Quirino Domínguez y Ulloa, quien asumió el cargo ante la ausencia del general Joaquín Miguel Gutiérrez.
 
Cuando apenas contaba con 16 años de edad partió a París a estudiar medicina, y regresó 10 años después a su natal Comitán, graduado como médico cirujano con las especialidades de obstetricia y oftalmología.

Su padre fue un comerciante, que pasó por altibajos, como se refleja en las cartas que le enviaba desde París cuando tenía que dejar de estudiar por temporadas ante la falta de dinero: “Estoy acostumbrado a la miseria, y me importa poco andar roto y no tener camisa que ponerme; lo he enfrentado con calma”.
 
Nació cuando Chiapas apenas tenía 40 años de haberse incorporado a  México, y apenas con un año de edad, Maximiliano de Habsburgo entraba a Veracruz autoproclamado emperador de México en 1964. Es decir, llegó al mundo en un tiempo convulsionado por la guerra.
Son sobradas las versiones que refieren la gran labor que como médico ejerció en Comitán a favor de personas sin recursos, desde su regreso a la tierra natal en 1889. A ellos, los olvidados, no sólo ofrecía sus servicios gratuitos, sino que regalaba medicinas que él mismo preparaba: “Apúntelo a mi cuenta”, solía decir cuando sabía que alguien no podía pagar.

Incluso, se tiene documentado que él mismo preparaba alimentos a los enfermos desvalidos o construía con maderas que él mismo cargaba, camillas improvisadas a los enfermos. En fin, un altruismo nato concebido en su pequeño pero gigantesco mundo.
 
Obligado por la salud de su esposa Delina Zebadúa, partió a la ciudad de México en 1902, sólo para ver morir a su amada prima y compañera. Fue en ese tiempo que publicó una de las obras periodísticas más valiosas de su pluma, olvidadas por este homenaje del centenario de su muerte, aparecidas en el primer  volante al que llamó Chiapas, donde pedía a todos los periodistas del país poner los ojos en Chiapas, ante la humillante pobreza en que se debatían la mayoría de sus habitantes, en plena efervescencia porfirista: “No hay caminos, porque no hay escuelas, no hay periódicos porque los gobernadores en vez de ocuparse del engrandecimiento y prosperidad, se dejan cegar por la ambición y sólo se afanan en hacerse ricos a expensas del Estado”.
 
En esa hoja, Chiapas, fechada el 28 de abril de 1903, escribió una frase que permite imaginar la grandeza limpia de su pensamiento, y que recopila Josefina Mac Gregor en su libro “Belisario Domínguez, Moral y ética, impronta de vida”: “No hay diligencia inútil, no hay esfuerzo perdido: el trabajo inteligente y sostenido siempre triunfan”.
 
Después, en 1904, publicó cuatro ejemplares de EL VATE, periódico de literatura, filosofía y variedades, que significan: Virtud, Armonía, Trabajo y Estoicismo. Con sus propios recursos redactaba, imprimía y regalaba esta gacetilla, donde insistía al presidente Porfirio Díaz y a los periodistas de la metrópoli en poner los ojos sobre la miseria y olvido de su Chiapas, el que tanto le dolió. Además escribió sobre temas de moral, política, religión, y dedicó grandes apartados a exigir que se prohibieran las corridas de toro.
 
Aquí los analistas de su obra, como Josefina Mac Gregor, señalan la gran influencia que alcanzaron en él pensadores grandes de su época, como Augusto Comte, Spencer, Smiles, Kant y Pascal. Una vez escribió una frase realmente hermosa, benévola, que define muy bien el contenido de su ideología: “Permite Dios omnipotente  que todos los hombres aprendamos a pensar”.

Después regresó a Comitán, pasado el luto de su esposa fallecida dos años antes, a ejercer de nuevo su labor de médico altruista. Ahí fundó su afamada farmacia “La Fraternidad”, atendiendo a desvalidos de rincones apartados en su consultorio, que hoy permanece casi intacto convertido en la “Casa Museo Dr Belisario Domínguez”, de Comitán (*).
Pero el destino lo llamaría tiempo después a cumplir una misión loable y valiosa con la patria, al ser designado Senador Suplente de la República por el estado de Chiapas en 1912. A la muerte del propietario del escaño, Leopoldo Goutt, el doctor Domínguez asume la titularidad en el senado, en enero de 1913, y es ahí donde comienza la etapa última de su vida, la que le valió el laurel de la gloria que lo llevaría a obtener un lugar privilegiado entre las páginas más selectas de la historia del México real.
 
(*) Detalles de la "Casa Museo Dr. Belisario Domínguez".  http://chiapasesatodavoz.blogspot.mx/2010/10/museo-dr-belisario-dominguez-en-comitan.html

lunes, 25 de febrero de 2013

Crónica de un desalojo frustrante

En órbita

Y cuando despertaron…

Ery Acuña Meneses
Llegaron como asaltantes, de repente, hasta las puertas del mercado. Con la furia en los ojos, como poseídos por un espíritu maligno y destructor,  los sujetos comenzaron a destruirlo todo: puestos de frutas, sandías, piñas, ropa, manzanas, anaqueles, mangos, osos de peluche, vaya, lo que se pudo en 15  minutos.  Locatarios y clientes del mercado Juan Sabines, ubicado en el corazón de Tuxtla Gutiérrez, a dos calles de la plaza central,  entraron en shock. Todavía diez minutos después de que los vándalos se habían ido, mujeres y niños temblaban y algunos hasta lloraban.
Fue la respuesta iracunda y fuera de sí que los ambulantes, desalojados horas antes de la zona aledaña al mercado, realizaron para  protestar contra el operativo de la policía municipal. Les faltaba espuma en la boca para confirmar la rabia con la que actuaban.  Hasta una panadería ubicada fuera del mercado fue destrozada y robada las cámaras de vigilancia, para evitar cualquier testimonio que los involucrara. Arrebataban celulares o cámaras de fotografía a quien osara intentar grabarlos en el momento.

Un día antes de los brutales sucesos, el viernes 22 de febrero, el ayuntamiento capitalino había iniciado un operativo para desalojar a los ambulantes del primer cuadro de la ciudad. Pero craso error, no hubo negociaciones previas, ni alternativas de reubicación para esta gente que se creía dueña de las calles, y con  cierta razón, pues hasta permiso oficial de las autoridades pasadas guardaban para ampararse. El sábado continuó el operativo, y después de que la policía abandonó la zona, los ambulantes fueron poseídos por una combinación de sentimientos confusos (rabia, impotencia, frustración) que los llevó a cometer esos actos bárbaros, como vikingos en una isla.

Algunos clientes huyeron en la primera oportunidad en medio del griterío y la destrucción. Otros se escondieron por momentos en algunos negocios, y sólo después de un lapso de confusión y tras la partida de los agresores, los locatarios reaccionaron y decidieron tomar palos, tubos, piedras y botellas. Se pararon a media calle dispuestos a enfrentar a los  ambulantes que amenazaban con volver, pues ante la ausencia de la policía, era la única opción que el destino les ponía.

Los minutos corrían y el riesgo de un enfrentamiento masivo, era inminente. Sonaban los palos en la calle, los tubos, las piedras, como sonidos de guerra. La policía no aparecía. Los vándalos corrían a dos calles de ahí como preparando una segunda incursión. La tensión  era incontrolable. Hasta que una hora y minutos después… apareció la policía; por cierto, temerosa, confundida, escurridiza, sin una orden concreta que cumplir. 

Hubieron gritos festivos , y acompañados de la municipal los locatarios comenzaron a perseguir a los ambulantes que minutos antes habían iniciado  la camorra. Caminaron varias calles y al llegar a la segunda poniente y sexta sur, arremetieron en una casa, hasta obligar a los moradores, a salir del lugar. Luego dieron vuelta en otra calle y ahí los municipales comenzaron a detener a unas mujeres que habían hecho una cadena para impedir el paso de los uniformados, y a unos jóvenes que se habían escondido en casas, después. Hubieron excesos de la policía municipal. Mujeres de las greñas, entre golpes y empujones, eran subidas, como borregos, a las camionetas. El boletín del gobierno del estado informó horas después que 25 personas habían sido detenidas, bajo los cargos de pandillerismo, lesiones y robo.  

La torpeza
Por meses y años, los locatarios de los mercados del centro de la ciudad (Juan Sabines y Rafael Pascacio Gamboa), habían exigido a las autoridades un frenó al ambulantaje, pues los acusan de las bajas ventas. En un sentido, sí,  aunque la problemática es mayor: el surgimiento de tiendas departamentales por toda la ciudad, la pésima y alargada rehabilitación del centro, la crisis económica, y el olvido de las autoridades municipales y del estado.

En algunos giros como frutas, verduras, carnes y accesorios, cayeron hasta en un 80 por ciento. Al menos una decena de locales, prácticamente, tuvieron que cerrar.

Es evidente que el operativo contra el ambulantaje fue mal planeado, sin negociaciones efectivas, sin ofrecer alternativas. Fue tan insensato el operativo, que llegaron a convertirlo en un campo de batalla que, luego, y con más brutalidad, se vieron en la necesidad de usar la fuerza pública para restablecer el orden.

Durante la corta gestión de Felipe Granda se colocaron espectaculares en parques públicos invitando a la gente a acudir a los mercados, se produjeron spots de radio y tv para promocionarlos. A la llegada de Samuel Toledo y Manuel Velasco, eso se olvidó.

Existen 15 mercados públicos en la ciudad que dan trabajo directo a más de 5 mil familias, y de forma indirecta, ni se diga. Pero la problemática de los mercados se cierne principalmente al centro. La herencia que dejó el programa “Que vida el centro”, y que presenta graves manejos financieros, más bien mató a los mercados de la zona.

Los mercados son el refugio más genuino de nuestras tradiciones. El lugar donde se respira aire provinciano. Nuestra fuente de vida cultural.

Hay que empezar a reconstruirlo, urge, pero sin matar ilusiones.

martes, 19 de febrero de 2013


En órbita
Martes 19 de febrero de 2013

Thomas Lee: el gran explorador

Ery Acuña Meneses
Lo que nunca se imaginó Thomas Lee cuando puso el primer pie en Chiapas hace 50 años, fue que se adentraba a un misterioso pantano del que nunca pudo salir. Llegó en 1962 como parte de la primera gran expedición a Izapa junto con varios exploradores de la Fundación Arqueológica Nuevo Mundo, pero ya no pudo volver a vivir a Arizona.

El doctor Honoris Causa de la UNICACH y Premio Chiapas 1995, creía firmemente que la cuna renacentista de los mayas estaba en Izapa, hoy Tuxtla Chico, Chiapas, en la Frontera México Guatemala. Entre los múltiples conocimientos que investigó está  el haber sembrado la hipótesis de que Izapa era el sitio donde se dio el gran salto de la cultura olmeca a la civilización maya.  “No hay duda de eso”, decía.

El saludo que Thomas Arvol Lee Whiting daba siempre era ceremonioso, como un ritual festivo, que comenzaba invariablemente con una sonrisa.  Era fuerte, robusto y le gustaba caminar largas distancias a pesar de sus 80 años de edad, cumplidos apenas el pasado 23 de diciembre. Bromeaba en diciembre en vísperas del fin del calendario largo de los mayas: “ya no voy a poder celebrar mis 80 años, el mundo se acaba el 21 de diciembre; lo dijeron los mayas”.

En sus excavaciones encontró las llaves que abrieron muchas puertas de pasajes enterrados de la sabiduría prehispánica.  Estudió con gran disciplina a las tres grandes civilizaciones madres de Mesoamérica: los mayas, los chiapanecas y los zoques.

De los chiapanecas decía que eran los más grandes guerreros que jamás existieron en toda Mesoamérica: “Por eso los aztecas nunca intentaron conquistarlos, porque sabían que los chiapanecas eran muy fuertes y poderosos”. Eran gigantes,  recordaba, lo dicen los grandes cronistas españoles de aquel tiempo. Incluso, refería, Bernal Díaz del Castillo, el gran cronista de la Nueva España,  estuvo a punto de morir al ser alcanzado por las flechas de los guerreros chiapanecas.

Efectivamente, Bernal Díaz del Castillo escribió años después de su encuentro con los chiapanecas en el siglo XVI: “Había miedo a los chiapanecas, porque ciertamente eran en aquel tiempo los mayores guerreros que había visto en toda la Nueva España”, señala en su “Historia Verdadera de las cosas de la Nueva España.

Thomas Lee hizo varias exploraciones al Cañón del Sumidero. Era su fascinación. Los chiapanecas lo conquistaron desde el primer contacto. Impulsó junto en octubre de 2009 junto con Andrés Fábregas Puig y Carlos Navarrete (tres grandes amigos que iban a verse por estos días en Guatemala), el Primer Congreso Internacional de la Región Chiapaneca.

Solía decir que después de que los españoles derrotaron a los chiapanecas, “los europeos encontraron jaulas en la plaza, con zoques y zapotecos (adentro, que habían sido capturados como esclavos), muy gordos, se supone porque estaban listos para el sacrificio. Al sacrificar a un individuo esa carne se vuelve divina porque fue sacrificado en nombre de un Dios. No dejaban desperdiciar la carne, era carne sagrada, divina, y era entregada al pueblo, quien lo consumía”

En sus ojos se encendía una luz intensa cuando hablaba de que era impostergable construir una escuela de arqueología en Chiapas, que permitiera a los chiapanecos conocer sus raíces, y no los extranjeros, como ha sido tradición. Es decir, ya pensaba como chiapaneco.

Gracias a las excavaciones que encabezó en la zona arqueológica de Lagartero de origen maya, este sitio fue abierto al público apenas en diciembre pasado, tras 20 años de investigaciones. Por cierto, el INAH no lo tomó en cuenta en ese evento, pero asistió como un espectador más, con la humildad que lo caracterizaba, y se sentó en una  de las filas perdido entre el gentío. También en diciembre pasado fue  inaugurado el edificio de la escuela de arqueología de Chiapa de Corzo, uno de sus grandes anhelos, como si el destino  quisiera despedirlo con sus sueños concretados.

Se cumplieron 50 años de la gran expedición a Izapa el año pasado, y el INAH volvió a callar. Como si no hubiera existido.

Sus cenizas fueron expuestas en la entrada principal del Museo Regional de Chiapas este martes 19 de febrero, en Tuxtla Gutiérrez, rodeado de los más importantes estudiosos de la cultura y las artes de Chiapas.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas (Coneculta), y la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH, para la cual trabajó de tiempo completo en los últimos años de su vida), le rindieron homenaje.

Fue un gran conocedor de la cultura zoque, la cual estudió con gran detenimiento durante muchos años. En Chiapa de Corzo, en Tuxtla Chico (Izapa), y en Copainalá, (las tres cunas de las civilizaciones chiapaneca, maya y zoque) le aguardan varios homenajes para despedirlo.

En menos de dos años perdimos a dos grandes estudiosos de nuestra cultura, que se adentraron a las entrañas de Chiapas. Uno, en la antropología (Jan de vos, de Origen belga, nacido en 1936, con residencia en Chiapas durante 37 años, y fallecido apenas en julio del 2011) y Thomas Lee, en el terreno de la arqueología (con residencia en Chiapas durante 50 años).

Tanto Jan de Vos como Thomas Lee llegaron un día a Chiapas sin saber  que los bejucos de la selva, y el pantano de conocimientos enterrados, jamás los dejarían volver a vivir a su tierra de origen.

domingo, 10 de febrero de 2013

COLUMNA En órbita Lunes 11 de febrero de 2013

En órbita (sale los lunes)

Tiempo de juniors




Ery Acuña Meneses

El chiapaneco más famoso de que se tenga registro en toda la historia del mundo, es Pakal. Su tumba es considerada como la más majestuosa de todos los tiempos de la humanidad. Con tan sólo 12 años de edad, a Pakal le tocó enfrentar un Estado en ruinas, quebrado y hambriento, producto de una fatídica guerra de 10 años que sus antecesores perdieron contra el señorío de Calakmul.


Allá en Palenque (reconocida ahora como la antigua ciudad de Lacanjá), Pakal asumió el poder en el año 615 de nuestra era –ojo: pronto se cumplen mil 400 años de su asunción al poder— y logró edificar de las cenizas, uno de los imperios más poderosos del periódico clásico Maya.



La herencia impuesta
Claro, lo que aquí nos incumbe, no tiene nada qué ver con esa etapa de nuestra historia. Lo que aquí hoy reflexionamos es porqué Chiapas está bajo el control de los juniors; es decir, hijos de caciques políticos que se han mantenido en el poder a lo largo de décadas, en muchos de los casos, sin ningún mérito.


En el colmo de los casos, está el presidente del Congreso del Estado, Noé Castañón Ramírez, hijo del Secretario de Gobierno, Noé Castañón León. Imagínese usted, que el encargado de la política interna del Poder Ejecutivo, tenga que negociar asuntos relevantes de interés común con su hijo, el líder del Poder Legislativo. Estos pasajes sólo se ven en Chiapas.


Pero revisemos el Senado de la República. ¿Quienes nos representan? Roberto Albores Gleason, hijo del exgobernador Roberto Albores Guillén. Zoé Robledo Aburto, hijo del exgobernador Eduardo Robledo Rincón. Luis Armando Melgar, hijo de Antonio Melgar Aranda, exsenador, exalcalde de Tapachula, exdiputado local y exlíder del PRI en Chiapas. Y Mónica Arriola Gordillo, hija de la maestra Elba Esther Gordillo, que sin ser representante por Chiapas de forma directa, y siendo la “única” senadora por el PANAL (el partido de mami), se ha asumido  como representante chiapaneca ante el Senado.


Otro dato. En los últimos 30 años, tres de los 5 gobernadores que han ganado la elección, han sido hijos de exgobernadores: Patrocinio González Garrido, hijo de Salomón González Blanco; Juan Sabines Guerrero, hijo de Juan Sabines Gutiérrez, y Manuel Velasco Coello, nieto de Manuel Velasco Suárez. Tres gobernadores más han sido interinos o sustitutos, impuestos por el poder federal: Elmar Setzer Marseille, por Patrocinio González Garrido, al ser nombrado secretario de Gobernación;  Javier López Moreno, por Carlos Salinas de Gortari, y Julio César Ruiz Ferro y Albores Guillén, por Ernesto Zedillo.


Sólo dos personajes que ganaron una elección constitucional para gobernador, se salvan de ser descendientes directos de cacicazgos políticos. Pablo Salazar en el 2000, quien producto de una ebullición social impostergable en Chiapas, asumió el poder (al lado de Vicente Fox), con una alianza histórica de 8 partidos políticos contra el PRI; y Eduardo Robledo Rincón,  del PRI, quien sólo estuvo en el cargo dos meses y días,  tras una impetuosa rebeldía impulsada por el EZLN.


Claro, no es ningún delito que un junior llegue a ocupar un alto cargo en las altas esferas políticas. De hecho, ha sido una práctica común a lo largo de la historia. Sin embargo, esto habla de la ausencia de cuadros políticos alternos capaces de impulsar nuevos liderazgos. ¿Qué ha hecho falta en Chiapas para impulsar ese tipo de liderazgos ajenos a esos cacicazgos?


Hoy, en el umbral de una crisis económica severa heredada por el desaseo financiero de la administración pasada, ésta amenaza en convertirse ahora en una crisis social. Muy a pesar de que el actual gobernador, Manuel Velasco Coello, ganó cuatro a uno la elección frente a su más cercana competidora,  María Elena Orantes, y del apoyo evidente del presidente Peña Nieto,  el joven mandatario parece no encontrar la salida, o al menos, no ha sabido comunicarla a la sociedad chiapaneca que le dio su voto, desesperada por tener en sus manos una brújula que le inyecte confianza.


Pablo Salazar Mendiguchía en el periodo 2000-2006, tuvo la oportunidad de cambiar con cuadros emergentes esa práctica social, con un triunfo acreditado que mucho debió a la insurgencia social del EZLN. Pero no lo hizo. Regresó el poder a viejos cacicazgos del PRI disfrazados de PRD, al imponer a toda costa a Juan Sabines Guerrero, con los costos sociales por todos conocidos.


Los herederos de los viejos cacicazgos políticos tienen hoy el poder en sus manos, y no parecen dispuestos a dejarlo fácilmente. No se alcanza ver en el corto plazo, a cuadros políticos alternos y fortalecidos para dar la batalla. 


Es decir, hay juniors para rato, aunque en condiciones sociales y económicas muy diferentes a las de sus antepasados. Claro, la película apenas comienza, y hay que esperar si esa inconformidad social que se palpa en el ambiente, logra cuajar alguna sorpresa más adelante.

domingo, 20 de mayo de 2012


DESDE EL SÓTANO

La rebelión de las plazas

Ery Acuña
El rector de una universidad chiapaneca recibió la intempestiva queja de un docente contra un joven que lanzaba gritos iracundos de forma recurrente por los pasillos de la universidad, lo que motivó al catedrático exigir al rector reprender al joven. “¿Y qué grita?", respondió el rector. “Cualquier cosa sin sentido que distrae a sus compañeros”, respondió el docente. “Si de joven no se grita, ya de viejo para qué. Si grita es porque quiere decir algo y hace bien en gritar, y ojalá lo haga más fuerte”, fue la respuesta del ilustrado rector.

Es innegable que en tan sólo dos semanas las condiciones políticas de México cambiaron. Los jóvenes tomaron o arrebataron la iniciativa, ya sea incidida o de forma natural, de manifestarse contra lo que creen un cáncer social: el PRI. Un amplio sector de la sociedad está en desacuerdo con el regreso del PRI-Salinas-Romero Deschamps-Elba Esther-Peña Nieto, un maridaje que ha demostrado en los hechos, representar a los intereses más rancios de la corrupción nacional.

Más allá de los fines partidistas que pudo o no tener la encarada protesta que enfrentó el candidato nacional del PRI, Enrique Peña Nieto, los #132 jóvenes de la Universidad Iberoamericana prendieron una mecha que puede tener repercusiones aún inimaginables en la sucesión por el poder en México para este año.

En todo caso, si las encuestas lograran avalar el triunfo de Peña Nieto hacia Los Pinos, habrá una sociedad más crítica, demandante y exigente de un cambio social verdadero, que ni en 1988 lograron expandirse con el llamado fraude electoral contra Cuauhtémoc Cárdenas. Hoy los jóvenes de muchas regiones del país tomaron las plazas y ello les ha permitido incidir en la agenda política y social del país.

Las condiciones del juego cambiaron, y nadie lo puede negar. Se percibe desde ahora que las preferencias electorales se van estrechando en el camino a la sucesión presidencial mexicano, a tan sólo poco más de un mes de la contienda electoral del 1 de julio. Pero más allá de esa engañosa y estruendosa ruta de encuestas y preferencias partidistas hacia uno u otro candidato, lo que aquí es digno de atención es esta sociedad embaucada por una intempestiva protesta juvenil que parece ir ganando terreno.

¿Qué sigue? Los jóvenes tienen la palabra y los líderes políticos tendrán que navegar contra los fuertes oleajes que se están viviendo en el impredecible océano político mexicano que, sin duda, entró en una zona de turbulencia comandada por grupos dispersos de jóvenes.

Escribió Jose Ortega y Gasset en “La rebelión de las masas”: “Es indudable que la división más radical que cabe hacer de la humanidad es ésta, en dos clases de criaturas: las que se exigen mucho y acumulan sobre sí mismas dificultades y deberes, y las que no se exigen nada especial, sino que para ellas vivir es ser en cada instante lo que ya son, sin esfuerzo de perfección sobre sí mismas, boyas que van a la deriva”.

sábado, 18 de febrero de 2012

AMENAZAN COMUNEROS DE OAXACA A CAMPESINOS DE CHIAPAS

ADEVERTENCIA A CHIAPANECOS EN OCTUBRE PASADO:
"Les dejamos claro que San Miguel los recibe con los brazos abiertos, y el que no quiera puede agarrar su maleta y que se vaya".

TENSIÓN EN CHIMALAPAS

VIDEO GRABADO  el 19 de octubre de 2011, en el momento en que comuneros de Oaxaca acuden al ejido Díaz Ordaz, habitado por ejidatarios chiapanecos, a pedirles que les entreguen las tierras. Este video demuestra el grado de tensión que se vive en la zona. Es necesario que las autoridades tengan mesura en el tema, y que el secretario de Gobierno de Oaxaca, Jesús Martínez Alvarez, deje de llamar a los hermanos chiapanecos, "ladrones" y "talamontes", porque como dijo un gran oaxaqueño, don Benito Juárez: "El respeto al derecho ajeno es la paz".

Que los tribunales arreglen el problema, y que paren lo insultos.


jueves, 11 de agosto de 2011

ALLANAN CASA DE POETA EFRAÍN BARTOLOMÉ

¿DE VERDAD ESTAMOS TAN SOLOS?Efraín Bartolomé


Son las 4:43 de la mañana del día 11 de agosto de 2011.
Hace aproximadamente dos horas un grupo de hombres armados irrumpieron en mi casa ubicada en Conkal 266 (esq. Becal), Col. Torres de Padierna, 14200, México, D. F.
Comenzamos a escuchar golpes violentos como contra una puerta metálica y me extrañó porque se escuchaba demasiado cerca y no hay ninguna puerta así en la casa.
Prendí la luz.
Los golpes arreciaban ahora como contra nuestras puertas de madera.
Quité la tranca que protege la puerta de nuestra recámara y me asomé al pasillo: hacia el comedor veía luces (¿verdosas? ¿azulosas? ¿intermitentes?) acompañando los golpes violentos contra el cristal que da al sur.
Mi mujer me gritó que me metiera.
Así lo hice apresuradamente y alcancé a poner la tranca de nuevo.
Oí cristales rompiéndose y pasos violentos hacia nuestra recámara: rápidos y fuertes.
“¡Abran la puerta!” era el grito que se repetía antes de que empezaran a golpear con violencia mayor nuestra puerta con tranca.
Nos encerramos en el baño y busqué a tientas un silbato que cuelga de un muro sin repellar: comencé a soplarlo con desesperación, unas diez veces, quizá.
Mi mujer está llamando a la policía.
Les dice que están entrando a la casa, que vengan pronto por favor, que nos auxilien.
Yo sigo soplando el silbato con desesperación.
En la oscuridad, mi mujer se ubicó tras de mí mientras oíamos que la tranca de la puerta se quebraba y los hombres entraban.
¿Tres, cuatro, cinco?
Quise cerrar la puerta del baño pero ya no alcancé a hacerlo.
Empujé unas cajas hacia dicha puerta y en algo estorbó los empujones.
“¡Abran la puerta! ¡Abran la puerta, hijos de la chingada...!” gritaban mientras empujaban y metían sus rifles negros hacia el interior.
Quise detener la puerta con mis manos pero no tenía sentido: vencieron mi mínima resistencia y entraron.
Policías vestidos de negro, con pasamontañas y lo que supongo que serían “rifles de alto poder”.
“¡Al suelo! ¡Al suelo! ¡Al suelo, hijos de la chingada! ¡Al suelo y no se muevan!”
Uno de los hombres me da un manazo en la cabeza y me tira los lentes.
Alcanzo a pescarlos antes de que toquen el suelo.
Me quita el silbato.
−¡No golpee a mi esposo! –grita mi mujer.
−¡El teléfono! ¡Déme el teléfono! –le responde y pregunta si no tenemos otro teléfono o un celular.
Ella y yo nos arrodillamos primero y después nos medio sentamos en el suelo de cemento de este baño sin terminar.
Policías jorobados y nocturnos, como en el romance de García Lorca.
Quién lo diría: aquí, en nuestra amada casa donde cultivamos y enseñamos la armonía.
Aquí...
Justo aquí estos hombres de negro, con pasamontañas, con guantes, con rifles de asalto, con chalecos o chamaras que tienen inscritas las siglas blancas PFP, nos apuntan con sus armas a la cabeza.
Uno de ellos, siempre amenazante, nos interroga.
Dos más permanecen en la puerta.
− ¡Las armas! ¡Dónde están las armas!
− Aquí no hay armas, señor, somos gente de trabajo.
− ¡A qué se dedica!”
−Soy psicoterapeuta y escribo libros.
−¿Desde cuándo vive aquí?
− Desde hace treinta años...
−Cómo se llama.
−Efraín Bartolomé.
−Cuántos años tiene.
−60.
−A qué se dedica.
−Ya se lo dije, señor, soy psicólogo y escribo libros.
−Usted cómo se llama... –se dirige a mi mujer.
−Guadalupe Belmontes de Bartolomé.
−A qué se dedica.
−Soy arqueóloga y ama de casa.
−Cuántos años tiene.
−54.
−Tranquilos. Respiren profundo... Voy a verificar los datos.
El hombre sale.
Oigo ruidos en toda la casa.
Están vaciando cajones, abriendo puertas, pisando fuerte sobre la duela de madera.
Oigo ruidos afuera, en el cuarto de huéspedes, en la torre, en el estudio de abajo.
Nos cambiamos de posición.
Mi mujer pone algo sobre el frío piso de cemento.
Cinco o siete minutos después regresa el hombre y repite su interrogatorio.
Si recibimos gente en la casa, con qué frecuencia, cada cuánto salimos de viaje, quién cuida entonces.
Respondemos a todo brevemente.
Dice nuevamente que va a verificar los datos y que volverá a decirnos porqué están aquí.
El tiempo pasa.
Oímos que abren nuestro carro en el garage.
Voces ininteligibles en el patio del norte.
Más tiempo.
Varios minutos después se oyen motores que se prenden y carros que arrancan.
Mi mujer y yo seguimos en la oscuridad.
Comenzamos a movernos.
Sólo silencio.
Nos incorporamos con cierto temor.
Salimos del baño hacia la recámara iluminada.
Desorden.
Cajones abiertos.
Cosas volcadas en el buró.
La chapa de la puerta en el suelo.
Restos de la tranca destrozada.
La puerta de tambor machacada y rota, pandeada en su parte media.
Salimos al pasillo: un cuadro en el suelo y abiertas las puertas de lo que fueron las recámaras de mis hijos.
Desorden en el interior: maletas y cajas abiertas, cajones vaciados.
Vamos hacia el comedor: uno de los vidrios roto en su ángulo inferior izquierdo, muchos cristales en el piso.
La puerta de la sala está rota de la misma forma en que rompieron la de nuestra recámara: la chapa en el suelo y fragmentos de duela en el piso.
Está abierta la puerta de la torre y prendidas las luces del cuarto de huéspedes.
Salimos por la puerta de la sala y nos asomamos con cierto temor.
Nada.
Mi mujer llama por segunda vez a la policía.
Es en vano: piden los datos una vez más.
Dicen que ya enviaron una unidad.
Llego a la barda y me asomo: no hay carros.
El portón del garage está intacto.
Bajamos las escaleras hasta la puerta de acceso: rota igual que las de adentro.
El estudio de abajo está con las luces prendidas.
De por sí desordenado, ahora lo está más.
Vamos hacia la torre y entramos al cuarto de huéspedes: cajones volcados, revistas en el suelo, cosas sobre la mesa, puertas del clóset colgando, zafadas de su riel inferior.
Subo al tercer piso: una esculturita de alambre volcada pero no se nota demasiado desorden.
Subo a los pisos superiores: no hay daño en la salita de arte.
En el último piso dejaron abierta la puerta a la terraza.
Volvemos al interior: queremos tomar fotos pero no está la cámara de mi mujer que estaba sobre el buró.
“¡Tampoco está la memoria de mi computadora!”, grita.
También se la llevaron.
Quiero ver la hora y voy al buró por mi reloj: ha desaparecido mi querido Omega Speedmaster Professional que me acompañó por casi cuarenta años.
Tiene mi nombre grabado en la parte posterior: Efraín Bartolomé.
Oímos que un auto se estaciona y nos asomamos.
Mi mujer llama una vez más a la policía: lo mismo.
Ya tienen los datos pero nunca enviaron apoyo.
Indefensión.
Del auto blanco baja un joven y avanza hacia la esquina.
Se asoma y regresa.
Lo saludo y responde.
Le preguntamos qué pasa y responde que viene en atención a una llamada de su amiga que vive a la vuelta y a cuya casa también se metieron.
Mi mujer pregunta de qué familia se trata, cómo se apellida.
Magaña, responde el joven.
¡Es Paty!, dice mi mujer.
Salimos a la calle y voy hacia allá.
Encontramos a Patricia Magaña, bióloga, investigadora universitaria, acompañada de su papá, en la calle.
Entraron a ambas casas la de ella y la de sus padres, con la misma violencia que a la nuestra.
Patricia y su hija estaban solas.
Sus padres octogenarios también estaban solos.
Volvemos a nuestra casa vejada y con la puerta rota.
Atranco la destruida puerta de la calle.
Con todo, mantenemos una sorprendente calma.
“Pudieron habernos matado”, dice mi mujer.
Yo imagino por unos segundos nuestros cuerpos ensangrentados en el baño en desorden.
¿Sabe el presidente Calderón esto que pasa en las casas de la ciudad?
¿Lo sabe Marcelo Ebrard?
¿Lo sabe el procurador Mancera?
¿Ordenan Maricela Morales o Genaro García Luna estos operativos?
¿Sabrán quién fue el encargado de este acto en contra de inocentes?
Antenoche volvimos a casa levitando, en la felicidad más plena, tras la amorosa y conmovedora recepción del público ante nuestro libro presentado en Bellas Artes.
Un día después, en la atroz madrugada, la PFP irrumpe violentamente en nuestra casa, quiebra nuestras puertas, destruye los cristales, hurga sin respeto en nuestra más íntima propiedad, nos amenaza con armas poderosas a mi bella mujer y a mí, a la edad que tenemos...
Y pensar que también son humanos los que hacen esto contra su prójimo.
Subo al estudio a escribir esto.
Allá, abajo, la ciudad parece embellecida por la calma.
Arriba la impasible Luna de agosto, casi llena.
Son ya las 6:35 de la mañana.
La luz de oriente comienza a colorear y a inflamar el horizonte.
La policía nunca llegó.
¿De verdad estamos tan solos?

viernes, 29 de julio de 2011

La voz indígena de un flamenco

Ery Acuña Meneses

Lo valioso de una historia no es contarla desde arriba, sino desde abajo, donde nacen las raíces y se forma el embrión que le da vida.

Y eso es lo que hizo Jan de Vos Van Gerben, un misionero jesuita de origen flamenco nacido en Amberes, Bélgica, que arribó a la Selva Chiapaneca cuando apenas rayaba los 37 años de edad, y de la cual nunca pudo escapar, enredado entres los bejucos y la maleza de sus raíces indígenas.

Su muerte ocurrida apenas el pasado 24 de julio, cimbró en Chiapas, donde reposan sus cenizas, en manos de quien fuera su pareja desde 1985, después de que renunciara a su vida eclesiástica, doña Ema Cosío, hija del historiador Daniel Cossío Villegas.

Entre las hojas de sus libros está plasmada gran parte de la historia de Chiapas, desmitificadas las verdades inventadas, desmenuzadas y analizadas como pocas veces algunos episodios trascendentales, como las primeras migraciones descubiertas hace 18 mil años en una cueva del municipio de Ocozocautla, hasta la irrupción armada del EZLN en 1994.

Fue el primero en relatar cómo ocurrió el primer fraude electoral en el estado durante el proceso de anexión de Chiapas a México en 1824, en su ensayo “El sentimiento chiapaneco”, donde describe cómo hasta los muertos y los recién nacidos votaron para que Chiapas se incorporara a la incipiente nación mexicana.

Su obra más mencionada es sin duda “La paz de Dios y del Rey, la conquista de la Selva Lacandona (1525-1821)”, donde desmitifica varios retazos de la historia de los conquistadores, y expone la sanguinaria aniquilación que se dio contra la estirpe de los lacandones, después de más de 150 años de resistencia. Los lacandones de hoy, dijo sólo son herederos del nombre.

Jan de Vos escarbó sin descanso a lo largo de los últimos 34 años de su vida, la memoria chiapaneca en los archivos de España, Guatemala, Alemania y de muchos rincones más. Pero ante todo, se introdujo en el pensamiento y el corazón de los pueblos mayas, zoques y los rescoldos de los indios “chiapa”.

En su libro “Oro verde, la conquista de la Selva lacandona por los madereros tabasqueños (1822-1949)”, describe puntualmente cómo se dio un saqueo abominable de los recursos naturales de la selva, la más grande de su historia. Ya aniquilados los lacandones, los aserradores no tuvieron ningún problema para saquear la selva y transportar los árboles a través de la corriente del río Lacantún, y recogerlos en Tabasco.

Decía que para rescatar el sentimiento chiapaneco aplicó la técnica del psicoanálisis. Al hablar con esa señora “llamada sociedad chiapaneca”, primero descubres cosas agradables y maravillosas, pero conforme la plática fluye, vas conociendo sus traumas, los abusos de los que ha sido objeto, hasta conocer sus más entrañables traumas y problemas que subsisten desde la época de la Conquista.

Jan de Vos comparaba a Chiapas con una orquesta, donde unos tocan la flauta, otros los violines, el piano y el violonchelo, pero que cada quien lo hace por su cuenta, provocando un efecto de ruidos sin armonía, sin música. Por eso aspiraba a que algún día, los músicos se pongan de acuerdo para tocar una bella sinfonía que le permitiera sacarlos de los enormes rezagos que mantiene, y en donde el director del la orquesta, el Gobierno, es el mayor responsable.

Con vos indígena, apenas hace 10 años escribió “Nuestra raíz”, con el fin de que los indígenas conocieran su propia historia, y para lo cual el libro fue traducido, además del español, a las cuatro principales lenguas indígenas que se hablan en el estado: chol, tsotsil, tseltal y tojolabal, esta última, a la que dedicó gran parte de su obra.

Apenas el año pasado presentó su última gran obra “Vienen de lejos los torrentes/ Una historia de Chiapas”, editado por el Coneculta Chiapas, el cual, a decir de la presentación, se trata de “una ardua tarea de interpretación de hechos de pasado, para explicar el presente”, donde “reflexiona sobre las causas y efectos de esos periodos históricos, en el marco de las conmemoraciones del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana”.

Doctor en historia por la Universidad Católica de Lovaina, también fue investigador del INAH, miembro del Sistema Nacional de Investigadores, de la Academia Mexicana de Ciencias, y de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala, además de fundador y director de una de las instituciones más importantes en estudios sociales de México, el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).

También fue asesor del EZLN en los diálogos de paz con el Gobierno Federal, ocurrida en San Andrés Larráinzar en 1995.

Entre sus innumerables reconocimientos están el de “Caballero de la Orden del Rey Leopoldo” en el 2003, la máxima distinción del gobierno belga, y el Premio Chiapas, el reconocimiento más importante que se otorga en el estado a un ciudadano por sus aportaciones a las artes y las ciencias.

En Chiapas existe una frase muy peculiar para saludar a la gente, “idiay, vos”, que denota “¿cómo estás?”, ¿”qué pasó”? y que se acuña en muchas regiones como un saludo cordial, fraterno y cotidiano. Por eso decimos que el doctor de Vos, hasta en el apellido traía lo chiapaneco de origen.








sábado, 14 de mayo de 2011

El Taller de Leñateros en SCLC




HACE 35 AÑOS MUJERES INDÍGENAS COMENZARON A BUSCAR UN SUEÑO…  BUSCANDO EL SOSTÉN PARA SUS HIJOS, CREARON EL TALLER DE LEÑATEROS…  CON PEDAZOS DE CARTÓN, FLORES DE COLORES, HOJAS DE PLÁTANO Y MAGUEY, Y CUALQUIER FIBRA QUE ENCUENTRAN EN EL CAMPO, LOGRAN CREAR CUADROS, TARJETAS Y HASTA  LIBROS, CON DIVERSAS TEXTURAS Y COLORES… SON CIEN MUJERES QUE CONFORMAN LA COOPERATIVA DEL TALLER DE LEÑATEROS, EN SU MAYORÍA MADRES, QUE BUSCAN CON SUS MANOS LLENAS DE MAGIA, UN FUTURO MÁS PRÓSPERO PARA SUS HIJOS… SUS OBRAS HAN SIDO EXPUESTAS EN UNIVERDIDADES Y FOROS DE ESTADOS UNIDOS Y EUROPA… GRACIAS A ELLAS SE CONSERVAN POEMAS, RELATOS Y CUENTOS QUE SÓLO EXISTÍAN EN LA TRADICIÓN ORAL DE LAS MUJERES MAYAS DESDE HACE CIENTOS DE AÑOS…









lunes, 21 de marzo de 2011

Desde el sótano (21 de marzo de 2011)

Ery Acuña
La nueva era
No recuerdo el día, pero corría el año de 1998 cuando un grupo de reporteros nos dirigimos rayando a la delegación de la PGR de Tuxtla Gutiérrez, para cubrir la noticia del año: “Detuvieron a Ruiz Ferro y está en la PGR”. El “pitazo” nos había llegado por “Beeper” –un aparatito ya extinto que colgábamos en la cintura, cual un policía a su pistola—. Se trataba de un “chivo”, nombre que en el argot periodístico se le da a los falsos rumores. La PGR estaba oscura y solitaria, y desconcertados, regresamos a casa, con la duda flotando en la cabeza, pues Ruiz Ferro era señalado como el principal responsable de la matanza de Acteal por el EZLN y diversas ONG´S. No han pasado ni 15 años de eso. Habían computadoras, pero las notas se mandaban por fax. El internet apenas empezaba; también los celulares. Hoy el mundo para muchos es impensable sin twitter, sin facebook, y no se diga correo electrónico. Arribamos a una nueva era, y no nos hemos dado cuenta.

Chiapanecosas
El próximo 29 de marzo Tuxtla Gutiérrez será nombrada “Comunidad Segura”, un certificado que otorga el Instituto de Investigaciones y Desarrollo en Prevención de la Violencia y Promoción de la Convivencia Social de la Universidad del Valle de Cali, Colombia. Será la primera ciudad en México y la tercera en América Latina en obtener el título. Y aunque hay divergencias de opiniones, el asunto ya está amarrado... En el PRI todavía no le encuentran cordón al chivo. Que ni Aquiles Espinosa, ni Albores Gleason podrían llegar a la dirigencia estatal. Que puede haber un tercero en discordia, y se trata de uno que fue alcalde de SCLC… El 15 de marzo venció el plazo para que los exalcaldes chiapanecos que terminaron funciones en diciembre pasado, pudieran comprobar cuantiosas sumas de dinero. Hay varios en la lista, y aseguran que muchos no la van a librar… El que de plano se voló la barda al decir que gracias al PAN estamos mejor los chiapanecos, fue el líder nacional del blanquiazul, Gustavo Madero, en su reciente visita a la capital chiapaneca. En conferencia de prensa, dijo: “Que identifiquen muy claramente (los ciudadanos) la propuesta panista (…), el gobierno de la república le ha transferido a este estado diez veces más de lo que transferían los gobiernos priistas, (y) esto lo van a poder defender con su voto”… Ahora resulta… Lo cierto es que con ello el PAN abrió sus cartas para el 2012, y el punto central de la visita de Madero a Chiapas fue sentar las bases para una agenda electoral que, auspiciados por esta nueva era “aliancista”con el PRD, el PAN sea quien designe al candidato en Chiapas para la grande del otro año, al grado tal, que no descartan ir solos con un candidato externo a las filas azules. Jojo… Y no es chisme…

Palomitas de maíz con chile:
Se escucha a un curioso estudiante preguntarle a un renombrado político que visitaba su escuela: ¿Porqué en México, señor, los políticos no creen en la reencarnación? Muy sencillo –responde—, después de esta vida, no creemos que haya otra mejor.

El Twett de la semana (temerario):
@BarackObama: "No vamos a titubear en nuestro apoyo al derecho de autodeterminación de los pueblos y eso incluye al pueblo de #Cuba".

Suspiros de ángel
“Cuando los sueños se esfuman, las pesadillas empiezan”.


Atroz

(la foto de la semana)
Tres fotos publicadas por el semanario alemán Der Spiegel, son brutales. En una de ellas se aprecia a un soldado gringo sonriendo mientras levanta la cabeza de un civil que ellos mismos mataron en Afganistán. Thomas Collins, coronel de las fuerzas armadas de EU, dijo: “Las fotografías publicadas por Der Spiegel representan actos repugnantes para nosotros como seres humanos”. La OTAN considera que el impacto de estas imágenes será mayor a las de la cárcel de Abu Grahib, donde se veía a soldados gringos maltratando a prisioneros iraquíes.
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TWITTER: @eryacuna